martes, 21 de octubre de 2014

Coleccionable Ultimate. Ultimate X-Men 11: Fénix

Panini ha prolongado una vez más el coleccionable Ultimate y empieza a recuperar los números de la serie Ultimate X-Men correspondientes a la etapa de Robert Kirkman, que llevaría la serie hasta el evento Ultimatum. Una etapa marcada por la recuperación y reinvención de varios conceptos de las series mutantes de los años 90.


La llegada de Robert Kirkman a la serie se produjo antes de que éste se convirtiera en una estrella de éxito gracias a Walking Dead, cuando era un guionista que se estaba labrando una carrera en Marvel y cuyo nombre siempre sonaba como el guionista ideal para una serie de Spiderman. Al final no pudo encargarse de una serie del trepamuros pero consiguió ser el remplazo de Brian k. Vaughn en la serie de Ultimate X-Men cuando quedó claro que Brian Singer nunca se iba a encargar de ella. Su llegada a la serie se produjo en un momento en el que el impulso inicial del universo Ultimate había desaparecido y las series habían perdido algo de fuerza (excepto Ultimate Spiderman). La elección de Kirkman como guionista venía a reforzar la idea de que Marvel ya no apostaba tanto por este nuevo universo y volvía a concentrar a sus mejores talentos en el Universo Marvel tradicional. Esto supuso que Kirkman contara con unos dibujantes de menos nombre que los que habían gozado sus predecesores pero en cambio el dio más margen para narrar las historias que el quería contar.

Este tomo recopila los tres primeros arcos argumentales de Kirkman en la serie en los que el guionista tiene tiempo de presentar unos cuantos conceptos clásicos de los X-Men en su versión Ultimate. Durante una noche de citas los protagonistas intentan olvidarse de los conflictos de la Patrulla-X pero no todos los consiguen ya que Dientes de Sable reaparece pare enfrentarse a Lobezno. Por su parte, el Profesor Xavier conoce a Lilandra, Majestrix de la Iglesia de los Shiar, una organización que se ofrece a financiar las actividades de la Patrulla-X a cambio de hacer pruebas de Jean Grey para determinar si realmente es el Fénix, una entidad casi divina a la que adoran. Además, un nuevo muntante llega a la escuela y oculta más de un secreto que podría ser fatal para el equipo.

Para ser una etapa recordada por su tendencia a recuperar conceptos de los años 90, estos tres primeros arcos argumentales recuerdan más a la etapa de Claremont. Empezando por la típica historia de noche de citas que también le salían al patriarca mutante y continuando por la recuperación de dos temas que surgieron durante su larga etapa al frente de los mutantes como son el Fénix y la relación entre Lilandra y el Profesor Xavier. Kirkman imprime su estilo a estas historias basándose en un buen equilibrio entre desarrollo de personajes y acción. El guionista decide empezar su etapa con calma, sembrando las semillas de futuras líneas argumentales y tomándose su tiempo para familiarizarse con los personajes. Comparado con lo que habían hecho los escritores que le precedieron parece que Kirkman levanta el pie del acelerador pero no cabe duda que es una buena forma de marcar distancias y dejar claro que la serie está en nuevas manos.

En el apartado gráfico se turnan Tom Raney y Ben Oliver. El primero es un veterano de Marvel y las series mutantes, que nunca ha acabado de despuntar como estrella pero que se ha consolidado como un cumplidor sustituto. Su estilo tiene ciertas carencias, sobre todo por la excesiva expresividad de sus rostros pero resulta muy efectivo en las escenas de acción y en los seis números de los que se encarga tiene unas cuantas ocasiones para lucirse, como en el enfrentamiento entre Lobezno y Dientes de Sable o en la lucha final contra el Mago. Por su parte Ben Oliver estaba llamado a ser una estrella aunque su arte nunca ha acabado de destacar y prueba de ello son los números de los que se encarga, donde su línia clara aunque imprecisa no se adapta bien a las escenas de acción y donde la ausencia practicamente total de fondos hace que sus viñetas queden vacías e insulsas.

Es de agradecer que Panini haya decidido continuar la publicación del coleccionable recuperando este material y el de la serie de los Cuatro Fantásticos, permitiendo así completar ambas cabeceras y ofreciendo de forma íntegra y en el mismo formato los 10 primeros años de existencia de este rincón alternativo del Universo Marvel.

sábado, 18 de octubre de 2014

Reseñas. El bosque de las vírgenes

Los amantes de la fantasía y de los cuentos de hadas estamos de enhorabuena por la publicación en España, por parte de Yermo, de la versión integral de El Bosque de las Vírgenes, una ambiciosa revisión del popular cuento de La Bella y la Bestia con guión de Jean Dufaux y unos espectaculares dibujos de Beatrice Tillier.


Podéis leer la reseña completa en Zona Negativa.

jueves, 16 de octubre de 2014

Mapache Cohete 1

Sin duda este es el año de los Guardianes de la Galaxia y Marvel está dispuesta a aprovecharlo todo lo que pueda. Prueba de ello es esta colección de nuevo cuño protagonizada por el personaje más carismático del grupo: Mapache Cohete. Una apuesta arriesgada para la que Marvel ha escogido a un autor que parece la opción perfecta: el gran Skottie Young.


Si alguien hubiera dicho hace cinco años que los Guardianes de la Galaxia protagonizarían su propia película de cine, hubiera sonado como una profecía loca, y si además ese alguien hubiera dicho que la película sería la más taquillera del verano y del año (de momento) hubiera sonado directamente a cachondeo, pero así ha sido y los Guardianes de la Galaxia son una de las franquicias más hot que Marvel tiene ahora entre manos. En su vertiente en cómic las cosas tampoco les van tan mal, con una cabecera grupal en manos de Brian Michael Bendis y con series propias para Starlord, Gamora (de próxima aparición) y Mapache Cohete. Ésta última con el aliciente de haber tenido uno de los estrenos más sonados del año con un primer número que alcanzó los 300.000 ejemplares vendidos. Increíble, un Mapache vendiendo más que Spiderman. Sin duda esta es una iniciativa destinada a sacar el máximo provecho del buen momento de popularidad que están pasando los personajes y no se cuanto durará pero por lo menos he de reconocer que Marvel ha apostado por un equipo creativo perfecto y de lujo para este título: Skottie Young como autor completo. 

Para quien no conozca a este genial artista, seguro que le suenan las portadas de los babies Marvel que han proliferado en los últimos años y que tan buena acogida han tenido. Al margen de las portadas,  los seguidores de este dibujante hemos podido disfrutar de su arte en las magníficas adaptaciones que ha realizado de las novelas del Mago de Oz junto al guionista Eric Shanower, y antes de eso había colaborado en Marvel en algún proyecto de Spiderman, en los New Warriors y los New X-Men. Su estilo caricaturesco, próximo al cartoon pero con líneas llenas de fuerza le hacen el artista ideal para llevar a las viñetas a un personaje tan al límite como es Mapache Cohete. Además en esta ocasión Young también se encarga del guión recuperando esa figura de artista completo que tan difícil es de ver en la Marvel de hoy en día.

El resultado de esta apuesta no podría ser más satisfactorio, al margen del resultado comercial, y la propuesta de Young propone un acercamiento desenfadado al mundo de los Guardianes de la Galaxia explotando las claves del género de la space opera más clásica. La historia de Young nos presenta a Mapache Cohete en uno de sus momentos de descanso de los Guardianes y como se ve inmerso en una persecución por las fuerzas del orden que le acusan de un asesinato múltiple. Todo parece indicar que el responsable es otro Mapache como él, lo que en si mismo es un misterio aún mayor ya que él es el único de su especie. Además, un grupo de ex amantes del Mapache se ha unido para buscar venganza contra el rompecorazones que las dejó abandonadas, lo que sólo puede significar más problemas para el pobre Cohete.

Se trata de una historia de misterio con numerosos toques de humor, narrada con brío por el artista, que imprime un ritmo sin pausa desde la primera página hasta la última y en la que presenta al Mapache en todo su esplendor bocazas y pendenciero. La novedad es su faceta de conquistador de corazones de princesas en apuros algo que encaja con la imagen de héroe galactico pulp que tiene el personaje y que parece que dará bastante juego en este primer arco argumental. A pesar de que la historia no sea para tirar cohetes (chiste malo), Young juega bien las bazas de la intriga y sienta las bases de dos tramas que explotará en estos primeros números, dando interés a esta primera saga.

En la parte gráfica Young está tan brillante como siempre, acompañado como es habitual por los colores del francés Jean-Francois Beaulieu. El trazo de Young encaja a la perfección con el personaje y su dinamismo y energía confieren a las páginas de la serie una gracia que pocos artístas pueden conseguir hoy en día. Si la historia no pasa de ser un divertimento sin más, el dibujo es una auténtica maravilla.

De todas formas hay algo en el planteamiento general de la serie que no me acaba de convencer y es que no veo a Mapache Cohete como un personaje lo suficientemente interesante para mantener una serie mensual como ésta. Desde mi punto de vista, es un personaje que funciona en dosis pequeñas, tipo miniseries y proyectos especiales y que dependen mucho del artista asignado. En este caso la cosa funciona porque Skottie Young es el artista perfecto para este tipo de historia pero no sé que pasará cuando el artista deje la serie y pase a otras manos. A lo mejor me equivoco, porque pensaba lo mismo de Masacre y ahí está todavía.

lunes, 13 de octubre de 2014

Harbinger 3. Las guerras Harbinger

El tercer tomo de las aventuras de los Harbinger recoge todos los números de serie relacionados con el cruce Las Guerras Harbinger, narrando el la guerra de los psiots desde el punto de vista de los renegados de Peter Stancheck. Además, Joshua Dysart, profundiza sobre el origen de Toyo Harada en el que posiblemente sea el mejor arco argumental de la serie.


El primer corssover de la nueva Valiatn llegó bastante pronto y tras apenas dos arcos argumentales publicados las series harbinger y Bloodshot han cruzado sus caminos. Puede que el cruce haya sido demasiado pronto pero hay que reconocer que sus responsables se han encargado de que sea justificado ya que las tramas de ambas series tienen bastantes elementos en común y era lógico que acabaran colisionando en algún momento. Ese momento han sido las Guerras Harbinger, un evento que está siendo narrado en una miniserie del mismo título y en las respectivas series implicadas. El mes pasado Panini publicó un tomo con la miniserie de Las Guerras Harbinger completa (reseñado aquí mismo) en el que se desarrollaba el meollo del cruce. La serie era pura adrenalina y acción y no dejaba ni un tiempo muerto para la reflexión o la exploración de algunos personajes. Para eso están las series regulares, en las cuales sus responsables narran los mismos hechos que en la miniserie pero centrados en los protagonistas de cada una de las series, teniendo así más tiempo para desarrollar alguna subtrama o dar más importancia a la interacción entre personajes.

Así, en este tomo veremos como Peter recibe una visión del Monje Sangrante en el que le advierte de la situación de los niños psiot fugados del Proyecto Espíritu Renacido (P.E.R.). Peter trasmitirá el mensaje al resto de los componentes de su grupo de renegados que debatirán sobre si deben intervenir o no. Al final se impone la idea de que han de hacer algo por eso niños y se dirigen hacia Las Vegas, en la que será su primera intervención real desde que se juntaron. Además, en una historia ambientada en 1969, asistiremos al origen de la enfrentamiento entre Toyo Harada y su fundación Harbinger contra el P.E.R. que dará la justificación necesaria para entender mucho de lo que está pasando en el presente.

Hay que reconocer que los responsables de Valiant han hecho una labor excenlente en este crossover ofreciendo una historia que se puede seguir perfectamente siguiendo sólo la miniserie principal del evento pero que permite a los seguidores de cada una de las series implicadas disfrutar más de la situación simplemente siguiendo la serie que más le interese. Este tomo es difícil de entender si no se ha leido la miniserie principal ya que muchas cosas suceden "fuera de cámara" pero lo que se explica aquí sirve de complemento perfecto de lo visto allí. Es en estos números donde Joshua Dysart tiene la oportunidad de desarrollar las situaciones que afectan a "sus" personajes y mostrar esa dinámica entre los protagonistas que es uno de los puntos fuertes de la serie. Además este arco argumental de la serie tiene la virtud de funcionar como una historia completa perfectamente integrada en lo que se venía contando por lo que no supone ninguna ruptura respecto a la que se había visto sino que es un paso más en la evolución de las tramas.

Joshua Dysart está realizando una labor excelente al frente de la serie creando una de las mejores series protagonizada por un grupo de superpoderes del momento. El trabajo de Dysart recuerda en cierta medida al realizado por Chris Claremont en la Patrulla-X o el de John Byrne en Next Men, en el que la acción superheroica se combina con un excelente desarrollo de personaje y una dinámica de grupo creible.

En el apartado gráfico se combinan Khari Evans, encargándose de la historia ambientada en el presente, y Trevor Hairsine, responsable de la parte del pasado. Como en casi todas las series Valiant, el trabajo de ambos dibujantes es correcto aunque no particularmente llamativo. Ambos artistas se complementan bastante bien aunque cada uno de ellos tiene su punto fuerte. Así, Evans es mejor en la caracterización de personajes, algo de agradecer para dar verosimilitud a los diferentes miembros del equipo, y Hairsine destaca en la espectacularidad de las escenas de acción.

Estamos ante una de las mejores series de la renovada Valiant que presenta un arco argumental que sirve de complemento perfecto para el evento con el que está relacionado y que en algunos puntos incluso lo supera en calidad y emoción.

sábado, 11 de octubre de 2014

Reseñas. War and Dreams

Yermo nos presenta en versión integral este relato bélico de carácter íntimo, realizado por el matrimonio formado por Jean-François y Maryse Charles,  que explora cómo las guerras juegan con el destino de los hombres, acabando con sus sueños y dejando secuelas tanto físicas como emocionales que sólo el tiempo puede sanar.



Podéis leer la reseña completa en Zona Negativa.

lunes, 6 de octubre de 2014

Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman 31: La muerte de Spiderman: El día después

La muerte de Spiderman en el Universo Ultimate fue un momento decisivo en el desarrollo de dicho Universo. Lo impensable había sucedido y las ramificaciones de ese hecho iban a llegar a todos los rincones conocidos. Brian Michael Bendis, acompañado de los guionistas Nick Spencer y Jonathan Hickman, presentan el nuevo escenario tras la muerte de Spiderman, donde ya nada volverá a ser igual que antes.


Nadie se tomó más en serio la premisa de alejarse del Universo Marvel tradicional que Brian Michael Bendis, quien condujo la serie de Ultimate Spiderman por derroteros nunca antes vistos en los cómics hasta el extremo de llegar a matar al protagonista principal. Sin duda fue el movimiento más arriesgado que había hecho Marvel con el Universo Ultimate, inlcuso más que el terremoto que supuso la escabechina producida en Ultimatum. Ante el fracaso que había representado dicho evento para revitalizar la línea Ultimate, Marvel aprovechó este dramático suceso para sentar las bases de lo que iba a ser la línea Ultimate en la era post Peter Parker, y esta vez lo iba a hacer con un plan muy concreto. La presentación de dicho plan se hizo en las páginas de la miniserie Ultimate Fallout, recogida en este tomo, en la cual veremos la situación de la familia y amigos de Peter tras su muerte y además se explorará como afecta dicha muerte a los otros héroes, sentando las bases de lo que iba  ser la línea ultimate a partir de entonces narrada por cada uno de sus responsables. Así, la historia relacionada con la familia de Peter recaería, como no podía ser de otra forma, en manos de Brian Michael Bendis, mientras que las líneas argumentales relacionadas con los Ultimates las escribiría Jonathan Hickman y las relacionadas con los mutantes Nick Spencer.

En el día después de la muerte de Peter Parker, su familia, sus amigos y la ciudad por la que luchó, deben afrontar su pérdida y rendirle un último homenaje. Durante los multitudinarios funerales celebrados en honor de Spiderman, sus parientes, amigos y el resto de héroes repasarán su relación con Peter y prepararán los siguientes pasos en sus vidas, bien sea empezando de nuevo en otro sitio (Tia May y Gwen), bien afrontando la culpa por lo sucedido (Nick Furia, Capitán América), bien uscando un nuevo comienzo con una nueva misión (Iron Man, Kitty Pride, Mercurio).

Como cabría esperar de una historia de este estilo, los sentimientos están a flor de piel, y Bendis no tiene reparos en mostrar la triste situación por la que pasan los personajes que han sobrevivido a Peter. Su parte, centrada en seguir el drama particular de Tia May, Gwen y Mary Jane, es la más lograda de todas las presentadas en esta miniserie. En esta ocsión desata todo el sentimentalismo que contuvo en la saga dedicada a mostrar la muerte del héroe y nos deja escenas desgarradoras como la de Tía May en la catedral de San Patricio, abrumada por el reconocimiento que recibe su sobrino por parte del pueblo neoyorquino. Pero el autor de Cleveland no se limita a centrarse en el pasado y presente sino que aprovecha la situación para presentar al nuevo Spiderman del que apenas explica nada pero que deja bien claro que se trata de alguien completamente nuevo.

El resto de historias están destinadas a plantear las bases de lo que serán las nuevas colecciones aprecerían tras el evento: una dedicada a los Ultimates y otra a los mutantes. Para la primera se establece una separación del equipo original en la que cada miembro tomará un camino bien diferente dejando en la cuerda floja el futuro del equipo. En la segunda se establecen las diferentes facciones de mutantes que quedan en el mundo y su diferente punto de vista de lo que hay que hacer. 

En la parte gráfica contribuye un nutrido grupo de dibujantes entre los que destaca Mark Bagley, encargado de la parte de Spiderman y Sara Pichelli, quien se encarga de presentar al nuevo Spiderman. El resto mo llama mucho la atención salvo alguna colaboración nostálgica como la de Brian Hitch en la historia de Thor o Salvador Larroca en la de Reed Richards.

Con este tomo Panini pretendía poner punto y final al coleccionable Ultimate. Sin duda era un buen punto para hacerlo, habiendo recorrido un largo camino desde la creación del Universo Marvel y habiendo recuperado más de 10 años de historias centradas en estos personajes. Por suerte Panini ha decidido prolongar este coleccionable con diez entregas más destinadas a recuperar el material que había quedado pendiente de las colecciones Ultimate Fantastic Four y Ultimate X-Men así como un par de especiales. Sin duda una buena noticia para todos aquellos que nos gustaría tener completo todo el material aparecido de la línea Ultimate de esos más de 10 años de existencia.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Coleccionable Ultimate. Ultimate Vengadores 4: Vengadores vs. Ultimates

El último arco argumental de Mark Millar al frente de una de sus mayores creaciones, los Ultimates, también supone el final de una etapa de los personajes marcada por la irregularidad y que no consiguió recuperar la brillantez de los primeros volúmenes de la serie. En esta última historia, Millar, con la ayuda de los dibujos de Leinil F. Yu,  vuelve a cargar las pilas de la acción y propone el enfrentamiento definitivo entre los dos equipos de Ultimates.


Cuando Millar regresó a Marvel para volver a guionizar los Ultimates (renombrados como Vengadores para la ocasión) ya anunció que el tipo de historias que tenía en mente eran diferentes a las que había planteado en los primeros y exitosos volumenes de la serie. Su intención era explicar historias más pequeñas, dedicadas a seguir las operaciones encubiertas del equipo y con un reparto que se ajustara a las necesidades de cada historia. El resultado fue una serie de arcos argumentales en el que se presentaron nuevos personajes y un nuevo escenario en el que Nick Furia ya no era el director de SHIELD y en el que había dos equipos de Ultimates: uno para las operaciones más públicas y otro para las operaciones encubiertas. Cada arco argumental era bastante independiente de los otros (incluso el equipo artístico cambiaba de uno a otro) pero Millar iba aprovechando para sembrar las semillas de lo que iba a eclosionar en su despedida: el enfrentamiento entre ambos equipos. El problema es que toda la etapa ha estado marcada por cierta falta de intensidad en las historias, cosa que le ha restado impacto a esta última saga, sin duda la mejor de esta segunda estancia del guionista escocés en la serie.

Tras el incidente con los vampiros, SHIELD se encuentra en su momento de máxima desorganización, con parte del personal y las instalaciones aun atrapados en territorio iraní y sus operativos, tanto los públicos como los encubiertos concentrados en sendas operaciones en el extranjero. Por su parte los Vengadores están siguiendo al primer Hulk que se dedica a vender supersoldados en el mercado negro y cuando le interceptan confiesa que está trabajando para Carol Danvers, la directora de SHIELD. Por su parte los Ultimates interceptan un cargamento de material robado a SHIELD y descubren que detrás del robo está Nick Furia. Con la sospecha de que el otro equipo está dirigido por un líder corrupto, los dos grupos de enzarzan en una batalla sin cuartel que se cobrará más de una victima inesperada y que permitirá al verdadero responsable de esas acciones medrar en SHIEL para conseguir el control total.

La idea original de Millar de narrar las aventuras del equipo de operaciones encubiertas de los Ultimates no acabó de cuajar del todo y enseguida se hizo evidente que los nuevos personajes que estaba presentando carecían de la fuerza de los personajes originales. Por este motivo, este último arco argumental en el que los miembros originales del equipo tienen tanta importancia o más que las nuevas incorporaciones resulta el más interesante y logrado de esta seguna época de Millar al frente de la colección. La idea de una conspiración para enfrentar a las diferentes facciones de los Ultimates no es muy original pero está bien tratada y más teniendo en cuenta que toda la historia se desarrolla en apenas seis números. Esta celeridad a la hora de narrar la acción juega en contra de la historia al no dejar tiempo para desarrollar al villano principal de la función. Tampoco ayuda a la historia el cruce con los eventos que conducen a la muerte de Spiderman ya que resulta algo demasiado forzado y que aporta poco a la historia. Con un desarrollo más cercano a la miniserie Ultimates II esta nueva intriga hubiera tenido un calado más profundo y no se hubiera limitado a un puñado de ideas con potencial rematadas por unos cuantos momentos de impacto y poco más.

Leinil Francis Yu tampoco está muy acertado en el apartado gráfico ya que se apoya mucho en los acabados de Stephen Segovia y se nota. De cualquier forma, el estilo espectacular de Yu encaja con el tipo de historia que propone Millar aunque en esta ocasión no está tan acertado como de constumbre y sólo destacan algunos splah-pages que enfatizan los momentos de mayor impacto. Por lo demás su narrativa deja un poco que desear y sus viñetas más cotidianas son más flojas de lo habitual en él.

Con este tomo se cierra una etapa de los Ultimates que no ha brillado especialmente más allá de alguna idea acertada de Millar que ha acabado perdida en un desarrollo poco acertado que no hace sino evidenciar la fatiga que se notaba ya en el Universo Ultimate tras el evento Ultimatum