viernes, 6 de mayo de 2016

Astro City. El día del pesar

Kurt Busiek sigue incansable al frente de la veterana cabecera Astro City, tal como demuestra el último tomo publicado por ECC. Este es un tomo especial ya que recopila números unitarios del presente volumen de la serie y que sirven de ejemplo perfecto para mostrar la esencia de la serie. La otra característica que comparten estos números es que no están dibujados por el artista habitual de la serie, Brent Anderson, sino por un conjunto de dibujantes entre los que se encuentran Tom Grummet y Jesús Merino, lo que representa una oportunidad única para disfrutar de una visión diferente de este fascinante universo superheroico.


Mucho se ha hablado y escrito sobre los problemas que tiene el cómic actual para contar una historia en un comic book de 22 páginas, con su principio y su final y que no se vea afectado por males como el decompressive storytelling o la planificación de las tramas pensando en su recopilación en tomo. Mucho se han alabado experimentos como los de Warren Ellis (Moon Knight) o Alex Tot (Zero) en los que intentaban sacar todo el partido posible al formato grapa pero ha menudo parece que se olvide que Kurt Busiek lleva mucho tiempo defendiendo este formato y en Astro City lo ha utilizado en más de una ocasión con brillantes resultados. Todos los números incluidos en este tomo cumplen con esta característica y demuestran que en las manos adecuadas, las 22 páginas de un cómic en grapa pueden dar mucho de sí.

El tomo contiene seis historias de índole bien distinta pero que tienen en común que todas ellas o bien rinden homenaje a un héroe caído o retirado o bien se centran en el origen de alguno de ellos. En la historia que da título al tomo, un alienígena expía su culpa y rinde tributo a Stormhawk, un miembro de la Guardia de Honor que se sacrificó para derrotar a un tirano espacial. En la segunda se nos presenta el destino de Starfighter, un héroe cósmico que en su madurez disfruta del merecido descanso del guerrero mientras prepara la trasmisión de su legado. También tenemos la historia del origen de la nueva Colibrí y la relación que la une con los dioses de sus ancestros. En otra historia se con cuenta el origen de Araña Licoso, el diminuto miembro de la Guardia de Honor, mientras que en la siguiente nos narran la última batalla de Chibi Americana. Por último tenemos el enfrentamiento final entre la Guardia de Honor y la Pesadilla Viviente con un final totalmente inesperado.

Como en todas las compilaciones de historias independientes, y aunque en este caso todas cuenten con el mismo guionista, nos encontramos relatos que brillan más que otros y que despiertan un interés especial. En este caso el nivel general de todas las historias es bastante bueno y juegan a la perfección con las claves del género, sin renunciar en ningún momento a la espectacularidad y el entretenimiento, pero apostando fuerte por el desarrollo de los personajes y por el lado emocional de las historias. En este sentido destacan en especial la primera de ellas centrada en Stormhawk y, sobre todo, la de Starfighter en la que Busiek combina con mucho acierto elementos de relatos como los de Flash Gordon o John Carter con tramas más superheroicas al estilo de las aventuras de Green Latern o el Capitán Marvel. La variedad de las propuestas unida al talento de Busiek hacen de este tomo uno de los más interesantes del presente volumen de la serie.

El apartado artístico llama especialmente la atención porque permite satisfacer la curiosidad de saber cómo lucen Astro City y sus muchos personajes en manos diferentes a las de Brent Anderson y su estilo clásico. Una vez más la historia más destacada es la de Starfighter gracias al dibujo del excelente Jesús Merino. El artista español también presta su talento a las historias de Colibrí y de la Pesadilla Viviente que lucen tanto en las escenas de acción como en la brillante recreación de los personajes. También está muy acertado Tom Grummet con un estilo dinámico pero clásico. Por su parte Joe Infurnari  y Gary Chaloner se alejan del estilo de dibujo de Grummet y Merino, aunque también del de Brent Anserson, a pesar de lo cual consiguen resultados más que aceptables, como es el caso de la historia de Araña Licosa, narrada con claridad y trazo limpio.

Una vez más Busiek se consolida con autor con regusto por lo clásico capaz no sólo de presentar personajes sacados de patrones clásicos sino también de saber escribir para un formato que parece denostado pero que sigue siendo tan válido como siempre. Un formato que, en las manos adecuadas,  puede dar mucho de sí y como ejemplo de ello tenemos las seis fantásticas historias del tomo.

viernes, 29 de abril de 2016

Capitán América: Civil War

La tercera entrega de las aventuras cinematográficas del Capitán América ya ha llegado a nuestra cartelera y lo hace con la difícil misión de seguir el camino marcado por la excelente Soldado de Invierno y de contar con la mayor concentración de héroes que se haya visto nunca en una pantalla de cine. Misión difícil aunque no imposible para los hermanos Russo quienes consiguen llevar la cinta a buen término y con excelentes resultados.



Aviso para navegantes, a partir de aquí pueden aparecer spoliers sobre la película por lo que si quieres llegar con la mente libre de prejuicios a la película (algo muy recomendable) te aconsejo que dejes de leer aquí y vuelvas una vez vista.

La construcción del universo cinematográfico de Marvel ha sido una de las tareas más titánicas jamás afrontadas en el mundo del cine y de las superproducciones, con un esfuerzo considerable para construir un universo cohesionado y compartido alrededor de los Vengadores. La primera fase de esta iniciativa culminó con la reunión de todos los personajes en Los Vengadores de Josh Whedon, un éxito absoluto de público y crítica que permitía ver por primera vez reunidos en la gran pantalla a los iconos de la Casa de las Ideas. La iniciativa continuó con una fase dos en la que se consolidaron el escenario y el personaje y que supuso un incremento de la calidad de las cintas y del nivel de riesgos que adoptó el estudio, apostando por personajes menos conocidos como Los Guardianes de la Galaxia y Ant-Man y por tramas más complejas. Ese es el caso de la segunda cinta del Capitán América en la que  ofrecieron la que posiblemente sea la mejor cinta de Marvel hasta el momento. Dicha cinta adaptaba el aclamado arco argumental del Soldado de Invierno de Ed Brubacker en el que Bucky regresaba a la actualidad convertido en un asesino a las ordenes de la KGB. La fase 2 acabó con otra cinta de Los Vengadores en la que el equipo se enfrentaba a Ultrón y al final de la cual algunos miembros abandonaban para dejar sitio a una nueva hornada de héroes. Es en este punto donde nos encontramos al principio de Civil War, la cinta escogida para dar el brillante pistoletazo de salida de la tercera fase de la iniciativa.

Lo primero que llama la atención es que esta cinta funciona tanto como una secuela de Soldado de Invierno como de La Era de Ultrón siguiendo y combinando ambas tramas. El ejercicio parece difícil pero sus responsables lo han resuelto con acierto y ambas tramas encajan con naturalidad. La historia difiere de la saga original en varios puntos, pero la esencia está ahí y creo que las posiciones de Iron Man y del Capitán quedan bien claras, con todos sus matices y sin caer en maniqueismos. A diferencia del cómic, aquí ambos bandos tienes sus argumentos y ninguno de ellos pretende tener la razón absoluta. En este sentido me parece mejor desarrollada que la obra de Mark Millar, sin presentar a ningún bando como "los malos" y dando suficiente peso a ambos puntos de vista. El planteamiento y desarrollo del conflicto entre ambos ambos me parece excelente, tanto por lo claro que queda como por el ritmo con el que está planteado. La cinta nunca se olvida que es una película de acción y entretenimiento e intercala con sabiduría notables secuencias de acción con el desarrollo de los personajes.

Este punto también me ha parecido muy bien logrado. En una cinta con 12 superheroes y casi 20 personajes relevantes es lógico que no todos tengan el mismo protagonismo. Así, y cómo es lógico, el peso dramático recae sobre el Capitán América e Iron Man, interpretados por Chris Evans y Robert Downey Jr (muy comedido este último). Ambos actores asumen sus papeles con una naturalidad pasmosa y convencen por igual. El resto del reparto, aunque con menos peso, está muy bien representado y cada uno tiene su momento de gloria y lucimientos en pantalla. Los viejos conocidos siguen destacando como Scarlett Johanson (para cuando una peli en solitario de la Viuda Negra) o Don Cheadle. Las incorporaciones más recientes también tienen sus momentos como La Visión (excelente en su relación con Wanda), la Bruja Escarlata (demostrando lo poderosa que puede llegar a ser) o AntMan (con la mejor sorpresa de toda la cinta, lo juro). Mención a parte merecen los nuevos personaje. Por un lado Pantera Negra luce genial y su papel, aunque no es muy extenso resulta crucial para la trama. Por su parte, Spiderman funciona más como reclamo ya que su papel es de complemento aunque como introducción del personaje en el Universo Marvel compartido resulta acertadísima y nos deja para el recuerdo el primer Spiderman parlanchín de la gran pantalla.

La dirección de los hermanos Russo resulta frenética pero sin llegar nunca a ser mareante. Las escenas de acción y combate, dotadas de una presencia física notable, son una extensión de las vistas en Soldado de Invierno, ampliadas aquí gracias a la presencia de varios personajes con contundentes dotes para el combate cuerpo a cuerpo como Pantera Negra, la Viuda Negra o Spiderman. Todas ellas están muy bien realizadas, desde la secuencia inicial en Nigeria hasta el cuerpo a cuerpo entre Iron Man y el Capitán América con Bucky, pero si tengo que quedarme con una sería con la batalla campal en el aeropuerto donde se enfrentan todos contra todos y nos deja algunos momentos memorables (Antman!!!).

Como en todas la cintas de Marvel, la factura técnica es impecable, aunque visualmente mantiene el mismo tono que las demás. Esto hace que la cinta no destaque por su personalidad o la de sus autores, pero a estas alturas la fórmula la tienen muy por la mano y el resultado es un equilibrio encomiable entre acción, humor, personajes y drama que a buen seguro enganchará a todos los públicos, desde los que sólo conocen la versión fílmica de los personajes hasta los fans del cómic de toda la vida.

Como en toda cinta también hay aspectos negativos. El principal de ellos, para mi, es la falta de entidad del villano. Aunque se llame Zemo, este no es el villano clásico que se ha enfrentado al Capitán América en innumerables ocasiones ni el gran líder que puso a los Vengadores contra las cuerdas. Para lo que hace en la cinta podría haberse usado a Zemo o a cualquier otro personaje anónimo ya que sus motivaciones y métodos nada tienen que ver con su contrapartida de las viñetas. Eso no quita que el trabajo de Daniel Bruhl sea correcto y acabe resultando convincente (aunque no sea el Zemo de los cómics). Otro fallo son algunos agujeros de guión o elipsis narrativas que permiten avanzar la trama sin dar muchas explicaciones (¿Cómo llega el equipo de Iron Man al aeropuerto donde está el equipo del Capi? ¿Cómo se entera el Capitán América del crimen que cometió el Soldado de Invierno en 1991? Y ¿Cómo sabe Tony Stark quien es Spiderman si no lo saben ni los del gobierno?).

Estamos ante el mejor inicio posible de la tercera fase de Marvel en el cine. Una cinta que ofrece lo que se espera de ella, sólida y entretenida y que da tanta importancia a los personajes como a la acción y que es un festival para los marvelitas (entre los que me incluyo) de siempre.

miércoles, 27 de abril de 2016

Capitán América: Blanco

El tándem artístico formado por Jeph Loeb y Tim Sale regresa con una nueva entrega de su serie de los colores protagonizada en esta ocasión por el Capitán América. Una historia desconocida del personaje donde los autores repasarán la relación entre el Capitán y Bucky y cómo le afectó la muerte de éste tras despertar tras años congelado.


La saga de los colores surgió como una serie de proyectos especiales dedicados a repasar el pasado de algunos de los personajes clave de los primeros años del Universo Marvel. Aparecieron tres de estos especiales protagonizados por Daredevil, Spiderman y Hulk, cada uno de ellos identificado por un color, amarillo, azul y gris respectivamente. Se anunció una cuarta entre protagonizada por el Capitán América pero el proyecto quedó en el limbo durante años hasta que Marvel lo recuperó el año pasado pudiendo contar para la ocasión con el equipo artístico previsto.

Como en todas las entregas, Loeb nos propone una historia ambientada en los primeros años del personaje y esta en concreta juega con dos momentos temporales que se pueden considerar los inicios del personaje. Por un lado tenemos a Steve Rogers recién recuperado de su larga congelación tras la Segunda Guerra Mundial, intentando asimilar los años perdidos y llorando la muerte de su compañero de armas. Esta situación le lleva a recordar su primera misión como Capitán América durante dicha guerra y cómo entrenó al joven Bucky para convertirse en algo más que su aliado en combate.

Loeb vuelve a explorar la vena sentimental vinculada al sentimiento de pérdida que ya estaba presente en las otras historias de esta saga, en especial en los proyectos de Daredevil y de Spiderman, aunque sin alcanzar el grado de sensibilidad y sentimiento mostrado en las mencionadas miniseries. La historia que presenta Loeb es correcta pero no pasa de ser una más de las recreaciones de los días de la guerra que tantas veces se han hecho con el personaje a lo largo de los años. El tratamiento de los personajes es correcto y encaja bien con las versiones más canónicas tanto de Steve Rogers como de Bucky. En el retrato de esta relación es donde mejor está Loeb aunque tampoco es que aporte nada nuevo. También destaca el uso que hace de los secundarios, recurriendo a Nick Furia y sus comandos aulladores rindiendo de paso un homenaje a Jack Kirby y sus creaciones.

En el dibujo Tim Sale hace un gran trabajo aunque, al igual que pasa con el guion, tampoco es el mejor de los presentados en estos especiales. Se echa a faltar el trabajo con las tintas aguadas que había, por ejemplo, en Daredevil: Amarillo, y eso que el colorista de la obra es un gran profesional como Dave Stewart. Hay que destacar del trabajo de Sale los homenajes casi constantes que hace a algunos de los artistas más importantes de los primeros años de trayectoria del personaje. En especial destacan las múltiples referencias que se hacen al trabajo del mencionado Kirby, pero también las que hace a Jim Steranko. En este sentido la obra demuestra el cariño que se ha puesto para presentar un Capitán América fiel a su concepción clásica alejada de los vaivenes del personaje a lo largo de los años.

En definitiva, un buen cómic realizado por un equipo artístico muy solvente que sin embargo deja con la sensación de que se podría haber hecho algo más memorable y con más personalidad.

lunes, 25 de abril de 2016

Recomendaciones de Mayo

Este Mayo será un mes especial para el mundo del cómic en nuestro país, ya que llega el evento más importante del año: El Saló del Cómic de Barcelona. Para algunas editoriales no supone una diferencia pero para otras es la ocasión ideal para presentar algunas de las novedades más jugosas del año, así que este mes viene cargado de propuestas muy interesantes. Esta es mi selección del mes:

Panini

Marvel Héroes. La Patrulla-X: La Era de Apocalipsis - Alpha. Este año se conmemora el veinte aniversario de La Era de Apocalipsis, uno de los eventos más ambiciosos e importantes de la historia de Marvel. Panini, aprovechando el aniversario y la proximidad de la siguiente película de los X-Men con Apocalipsis como villano de la función, lanza una nueva edición en dos tomos Marvel Héroes que recogen el evento en toda su extensión. La historia nos narra como hubiera sido el mundo si Charles Xavier hubiera muerto antes de formar la Patrulla-X, permitiendo así el ascenso de Apocalipsis y la instauración de un reinado de terror basado en los principios supremacistas del villano. En este mundo sólo unos pocos mutantes, liderados por Magneto, hacen frente al tirano. La llegado de Bishop, un viajero temporal que sabe que las cosas no son como deberían, desencadenarán una serie de acontecimientos que llevarán al enfrentamiento definitivo contra Apocalipsis y sus secuaces. El evento estuvo formado por varia miniseries que sustituyeron a las series regulares de la época donde se narró la historia desde varios frentes y en los que se presentaron versiones alternativas de los personajes de toda la vida, con nuevos diseños, situaciones alteradas e incluso cambios de bando entre héroes y villanos. El evento fue un éxito y aun hoy en día es uno de los más recordados y mejor valorados de la Casa de las Ideas ya que se trata de un excelente ejercicio de entretenimiento bien hecho. Para que luego digan que la década de los 90 fue tan mala!

Salvaje Hulk 2. Contra Thanos. Los designios editoriales en nuestro país son inescrutables y no exentos de cierta ironía. La miniserie contenida en este tomo fue concebida como el segundo arco argumental de la serie Savage Hulk pero su calidad hizo que el editor de turno le concediera el status de miniserie independiente para darle más visibilidad. El editor español, en cambio, habrá pensado que los planes originales eran mejores y ha colado la miniserie como el segundo tomo de la serie Salvaje Hulk, cerrando así el círculo. Al margen de los vaivenes editoriales lo que tenemos aquí es el enésimo encuentro entre Jim Starlin y su personaje fetiche, Thanos, esta vez enfrentado a la fuerza bruta de Hulk. Esto sólo pueden significar buenas noticias para los fans del personaje y de Starlin, quien parece estar viviendo una segunda (o tercera) juventud en Marvel otra vez guiando los caminos del Titán Loco. Además el tomo incluye un par de historias inéditas entre las que destaca una aventura del gigante esmeralda dibujada por el mismísimo Steve Ditko.

Ragnarok 1. El último dios en pie. Mencionar el Ragnarock, la versión del fin del mundo según la mitología nórdica, y Walter Simonson en la misma frase puede hacer pensar a más de uno que el artista ha regresado a la cabecera de Thor a la que tanto lustre dio en la década de los 80 pero no es así. Este Ragnarock es el último trabajo como artista completo de Simonson, una serie regular publicada por IDW en la que Simonson da su particular visión del ocaso de los dioses. En este trabajo Simonson demuestra que sigue conservando parte del toque que le convirtió en uno de los artistas de referencia de los años 80 gracias a su innovadora concepción de la página y por su habilidad para plasmar de forma espectacular la épica de grandes batallas y personajes más grandes que la vida misma. La serie sigue abierta en los USA y Panini nos presenta los seis primeros números de esta serie en la que nos reencotraremos con un artista genial haciendo lo que mejor sabe hacer.

ECC

Un mundo sin Superman. Tras publicar La muerte de Superman, ECC prosigue con la recuperación de uno de los momentos más importantes de la larga trayectoria editorial del primero de los superhéroes.  En este segundo tomo dedicado a recuperar la gran saga de la muerte y resurrección de Superman toca el turno para los números dedicados a llorar y honrar al héroe caído. Así, veremos como Lois Lane, Supergirl, los Kent y el resto de sus seres queridos le rinden tributo e intentan decidir cómo cubrirán el hueco dejado en las filas de los defensores de la humanidad. Este es un arco argumental de transición entre el gran evento de la muerte de Superman y lo que se conoció como El reinado de los superhombres donde se presentó a sus posibles sustitutos. A pesar de ello el buen oficio de sus responsables, entre los que encontramos nombres como Roger Stern, Jerry Ordway, Lousie Simonson y Dan Jurgens, hace que sean unos números muy dignos, cargados de emotividad, y un buen homenaje a la figura del Hombre de Acero.

Norma

Barón Rojo 1: El baile de las ametralladoras. A la espera de que Norma se decida a publicar en nuestro país la última obra de Romain Hugault, los aficionados a las historias bélicas y a los aviones podemos deleitarnos con el trabajo de nuestro compatriota Carlos Puerta en esta primera entrega de la trilogía del Barón Rojo que sigue los primeros años de este insigne as de la aviación germana durante la Primera Guerra Mundial. Manfred Von Richtohfen es un aristócrata de Silesia (Alemania Oriental) criado en una estricta tradición militar, dotada de una cualidades excepcionales pero también de una violencia desmedida. Cuando estalla la guerra no duda en alistarse en la aviación ávido por enfrentarse al enemigo y conseguir la gloria en combate, pero su ascenso no será fácil y la guerra mostrará su lado más cruel con el joven aristócrata. La figura del Barón Rojo ha despertado interés durante años por lo representativa que es y por la excentricidad de su protagonista, quien luchaba a los mandos de un vistoso avión de color rojo para demostrar que no tenía miedo a ningún enemigo. Si a la interesante premisa de tener como protagonista a este personaje le sumamos en increíble dibujo de Costa, esta se convierte en una de las novedades más llamativas de Norma para este Salón.

Hoy me ha pasado algo muy bestia. Hace un par de años Daniel Estorach publicaba Hoy me ha pasado algo muy bestia en la que abordaba el género de los justicieros urbanos desde una perspectiva realista y nacional. Ahora nos llega la adaptación de la obra a cargo de El Torres y Julián López. Daniel es un tipo normal al que un buen día le pasa algo extraordinario. Algo que le convierte en la única esperanza de Barcelona frente a las bandas, el crimen y la violencia. Sin embargo, esto es el mundo real y aquí ser un superhéroe no es fácil y Daniel tendrá que estar preparado para pagar un precio muy alto por sus acciones. Los responsables de este proyecto se han volcado en la realización de la obra y el resultado final es espectacular, con un guion sólido y un dibujo de primer nivel que nada tienen que envidiar a las producciones independientes más aclamadas del mercado USA. Una propuesta valiente y muy bien ejecutada que demuestra que en nuestro país también se puede hacer cómic de superhéroes y hacerlo muy bien.

Ekhö Mundo Espejo 4. Barcelona. ¿Qué mejor forma de celebrar el Salón del Cómic de Barcelona que con una historia divertida repleta de acción y magia ambientada en una versión fantástica de la propia ciudad? Esto es precisamente lo que nos ofrecen Arleston y Barbucci en la cuarta entrega de Ekhö. En esta ocasión Fourmille y Yuri se desplazan a la capital catalana para investigar el robo de una obra de arte única creada por el maestro Salvador Dalí. Como en todos sus casos, Fourmille será poseída por un espíritu pero esta vez no se tratará de un espíritu humano sino de otra criatura que le permitirá explorar la ciudad desde una perspectiva única. Tras Nueva York, París y Los Ángeles el dúo artístico escoge Barcelona para seguir con las aventuras en este mundo espejo donde todo se parece a nuestro mundo aunque distorsionado por el prisma de la magia. Una propuesta divertida, entretenida y un punto picante que cuenta con el siempre atractivo dibujo de Barbucci como principal reclamo.

Hellboy 19. Hellboy y la AIDP 1952. Mike Mignola sigue explorando la vida de su criatura más famaso, Hellboy, para narrarnos la primera misión del personaje en compañía de otros miembros de la AIDP. Una serie de misteriosos asesinatos tienen lugar en la selva de Brasil. La AIDP decide investigarlos y su líder, el profesor Bruttenholm decide que es una buena ocasión para que Hellboy debute en una misión de campo en compañía de otros agentes más experimentados. En esta ocasión Mignola sólo se encarga del guion de la historia para el cual ha contado con la ayuda de Dave Arcudi, responsable de la serie de dicha organización. El dibujo lo delega en la capaces manos de Alex Maleev, quien abandona su habitual estilo urbano para llevar su arte a las profundidades de la selva brasileña. Una aventura con los ingredientes habituales de las historias de Helboy (terror, humor, acción y personajes carismáticos) que demuestra que este particular universo creado por Mignola sigue muy vivo y con capacidad para darnos tan gratas sorpresas como esta entrega.

Planeta

Darth Vader 1. Cuando Marvel recuperó los derechos de los cómics de Star Wars la gran estrella del relanzamiento fue la cabecera protagonizada por los Rebeldes, titulada Star Wars a secas y con el equipo artístico estrella formado por Jason Aaron y John Cassaday. Pero el relanzamiento contó con otra serie, narrada desde el punto de vista de los Imperiales y protagonizada por Darth Vader. La serie quizás no contó con un equipo con tanto renombre como su cabecera hermana, pero recayó en manos de un dúo artístico igual de solvente y que inspiraba gran confianza: el guionista Kieron Gillen y el dibujante español Salvador Larroca, dos hombres de confianza de Marvel que aseguraban estabilidad y continuidad al título. En este tomo se recoge el primer arco argumental de la serie que seguro no decepcionará a los fans de la saga y que ofrece una visión complementaria aunque independiente de lo que sucede en la otra serie. Además cualquier trabajo de Larroca siempre es una buena noticia y más cuando pertenece al género de la ciencia ficción que se adapta perfectamente a su estilo de dibujo.

Cynadine and Happiness. Zoo de golpes. Estamos ante uno de los ejemplos más irreverentes del nuevo humor surgido de internet y difundido a través de la redes sociales. Seguro que más de uno ni siquiera sabía de la existencia de este webcomic pero también es seguro que casi todos se habrán encontrado con alguna de las desternillantes tiras cómics de estos cuatro chiflados en el muro de algún amigo en Faccebook o compartido por alguien en Twitter. Su humor, soez y ofensivo, aunque también mordaz y sin barreras no dejará a nadie indiferente y seguro que logra arrancar tantas carcajadas como caras de consternación por lo que se está leyendo. Un cómic con vocación de provocador que por fin llega traducido a nuestro país y que incluye material inédito nunca publicado antes ni en papel ni en la web.


Crónicas de la Era Glacial 1. Jiro Taniguchi es uno de esos pocos autores de manga que ha sido capaz de trascender su ámbito de origen para ser reconocido como un autor de cómic apreciado por un público más transversal. En nuestro país se dio a conocer a finales de lo 90, sobre todo, por obras como El almanaque de mi padre y Un barrio lejano y desde entonces su obra ha sido editada profusamente por varias editoriales. A pesar de ello una de sus obras más peculiares y extrañas dentro de su extensa bibliografía, Crónicas de la Era Glacial, publicada originalmente en 1988, nunca había tenido una edición a la altura de su autor. Planeta ha subsanado esa ausencia con esta edición en dos tomos de esta obra de ciencia ficción post apocalíptica en la que un grupo de personas ha de sobrevivir en un mundo asolado por una nueva era glacial que ha acabado con la civilización. Si ya de por si una obra de Taniguchi siempre es interesante por la gran calidad que ha demostrado siempre este artista, ésta, con un registro tan diferente para un autor más asociado a obras de corte realista y costumbrista, lo es aún más.

Yermo

Elfos 1. Yermo Ediciones amplía su oferta de cómic de fantasía heroica con una de las propuestas más interesantes del mercado francobelga, la serie Elfos. Se trata de una serie conceptual que ha cosechado un gran éxito en el país vecino y en la que cada álbum, realizado por un equipo artístico diferente,  presenta una aventura completa ambientada en el mítico mundo de Arran, pero que, al leerlas todas juntas adquieren una mayor coherencia y profundidad. La serie empezó a publicarse en el 2013 y ya lleva doce entregas publicadas en Francia. Cada volumen de Elfos editado por Yermo Ediciones contendrá dos álbumes originales franceses. Esta primera entrega incluye os álbumes El cristal de los elfos azules y El honor de los elfos silvanos. Dos entregas repletas de aventuras y fantasía con las que adentrarse en este nuevo mundo fantástico y empezar a conocer los diferentes tipos de elfos que lo habitan así como las otras razas habituales en este tipo de historias como humanos, orcos y enanos.

sábado, 23 de abril de 2016

Descender 1. Estrella de hojalata

Astiberri amplía su cuidado catálogo de obras independientes USA con esta nueva serie de ciencia ficción escrita por Jeff Lemire y dibujada Dustin Nguyen. Una epopeya de aventuras espaciales con un pequeño robot como principal protagonista.


La historia comienza cuando unos misteriosos robots de gran tamaño atacan sin previo aviso los nueve mundos que forman el consejo galáctico unido, una alianza de humanos y alienígenas, arrasando las ciudades y provocando millones de muertes. Un ataque tan terrible que acabó tan de improviso como empezó. Los supervivientes, resentidos con todos los androides, los persiguen y los destruyen sin piedad. Diez años después del ataque, un pequeño robot acompañante con la apariencia de un niño, Tim-21, despierta en una apartada colonia minera. Su mera existencia es un milagro pero además puede contener la clave para descubrir quienes  eran los misteriosos atacantes que diezmaron a la humanidad y que querían. Se inicia así una carrera contrarreloj para hacerse con el chico en la que múltiples facciones con intereses contrapuestos pugnarán por conseguir a Tim-21 y descubrir sus secretos.

Estamos ante una de las propuestas más interesantes surgida de la nueva oleada de ciencia ficción que ha proliferado en el cómic independiente USA durante los últimos años con título como Saga o Ciencia Oscura entre los más destacados. Al igual que en las obras mencionadas, Lemire y Nguyen apuestan por la space opera aunque en esta propuesta se aprecian también tintes de una ciencia ficción más humanista con claras influencias del gran Isaac Asimov. Esta influencia se deja notar sobre todo en la primera parte de la obra donde se plantea la situación de la humanidad y se presenta a Tim-21. A medida que avanza la trama, la acción cobra más protagonismo con la aparición casi constante de nuevos actores y nuevas amenazas para su protagonista.

Aunque la propuesta no sea del todo original, ya que se pueden apreciar en ella influencias que van desde Inteligenica Artificial de Spielberg hasta Matrix pasando por Star Wars y Star Trek, el resultado es bastante interesante con una trama que avanza a buen ritmo y con un misterio que mantiene el interés a medida que se van revelando pistas sobre el origen de los misteriosos robots. Aunque no se haga un desarrollo de personajes muy profundo, estos tienen carisma y son capaces de conectar con el lector a partir de pinceladas precisas sobre su naturaleza y motivaciones.

El trabajo de Lemire se ve perfectamente complementado con el delicado dibujo de Nguyen, que con su paleta de colores suaves y su trazo difuso confiere al conjunto de una atmosfera particular y una identidad visual muy marcada. Se trata de un trabajo rico en matices en la caracterización de personajes y en los diseños de los diferentes mundos que aparecen en la serie. Se hubiera agradecido un poco más de cuidado en algunos fondos pero en general el trabajo del dibujante es excelente.

Como siempre la edición de Astiberri está muy cuidada y hace justicia a esta interesante propuesta que, bien desarrollada, puede acabar resultando una obra muy estimulante.

lunes, 18 de abril de 2016

Ojo de Halcón 4. Wunderkammer

Tras la aclamada de etapa de Matt Fraction y David Ajá en la serie de Ojo de Halcón, ahora toca estrenar nueva época y nuevo equipo creativo formado por el guionista Jeff Lemire y el dibujante Ramón Pérez, quienes tendrán la difícil tarea de mantener la serie al mismo nivel que sus predecesores.


Lo que hicieron Matt Fraction y David Ajá con la serie de Ojo de Halcón fue realmente notable. Junto con el Daredevil de Mark Waid establecieron una forma de narrar las aventuras de superheroes fresca y desprejuiciada, donde el desarrollo de personajes y los toques de humor, junto con un dibujo y una narrativa sobresalientes, eran sus señas de identidad. Una propuesta en las antípodas de lo que se estaba haciendo en las principales series de la casa, y es que el hecho de tratarse de una serie secundaria protagonizada por un personaje no principal (a pesar de ser parte del universo cinematográfico de Marvel) dio sus responsables una considerable autonomía y libertad a la hora de experimentar y hay que reconocer que las supieron aprovechar. El resultado fueron veintitantos números para el recuerdo en los que pudimos ver cómo era la vida de Clint Barton cuando estaba lejos de los Vengadores y como se desarrollaba la relación de éste con Kate Bishop, el otro personaje del Universo Marvel que ostenta el mismo nombre en código.

La cuestión que se planteó, una vez cerrada la etapa de Fraction y Ajá, era cuál iba a ser el provenir de la serie tras la marcha de sus creadores. Para evitar ser demasiado rupturistas, Marvel apostó por un nuevo talento recién fichado de DC, Jeff Lemire, que venía avalado por sendas memorables etapas al frente de Animal Man y, sobre todo, La Cosa del Pantano. Junto a él un artista ganador de un premio Eisner, Ramón Pérez, quien ya llevaba un tiempo colaborando con Marvel en proyectos sueltos. ¿Y cuál es el resultado una vez leído el primer arco argumental? La impresión que da este primer arco argumental es que se ha querido buscar una nueva dirección para la serie pero intentando mantener las formas que había impuesto Fraction.

La acción se desarrollo en dos momentos de la vida de la Clint. Primero tenemos los acontecimientos situados durante la infancia del personaje en la que nos muestran como él y su hermano huyeron del enésimo hogar de acogida y como llegaron al circo donde se encontraron a El Espadachín, quien los convertiría en sus pupilos, tanto en el uso del arco como en sus actividades delictivas. Por otro lado tenemos una trama situada en el presente en la que Clint y Kate rescatan de las manos de Hidra a unos niños convertidos en armas vivientes, lo que será el inicio de incontables problemas para la pareja.

El principal elemento de ruptura respecto a la etapa anterior es la inclusión de la línea argumental ambientada en el pasado en la que se ha utilizado una técnica pictórica completamente diferente a lo que había sido la serie hasta el momento. Es  precisamente esta narración la parte más destacada de la obra, donde se profundiza en la infancia del personaje y los pasos que le llevaron a convertirse en Ojo de Halcón. El tono (más serio), la caracterización de personajes y el desarrollo de la trama resultan acertados y plantean una revisión del origen del personaje bastante necesario para actualizarlo a los tiempos modernos.

La que no acaba de funcionar tan bien es la trama ambientada en el presente. Empieza bien, mostrando esa excelente química entre los dos Ojos de Halcón, pero el desarrollo resulta bastante forzado y su desenlace choca completamente con la naturaleza del protagonista, siendo un ejemplo de trama mal cerrada por el simple hecho de pretender justificar el siguiente arco argumental. En este sentido, el debut de Lemire en la serie no se puede decir que haga olvidar a Fraction, sino más bien al contrario, y eso que en la trama del pasado sí que está bastante acertado.

En el apartado gráfico Ramón Pérez sí que da la talla como sustituto de Ajá. Quizás no sea un virtuoso o un innovador de la talla de Ajá pero sin duda es un artista de talento y con un nivel muy superior al de los últimos sustitutos que tuvo Ajá en el anterior volumen de la serie. Además su trabajo cuanta con la dificultad de presentar dos estilos de dibujo completamente diferentes para representar cada una de las épocas en las que transcurre la acción, saliendo airoso de ambas.

Un primer arco argumental que muestra alguna idea interesante pero que en general está un grado por debajo del trabajo de Fraction y Ajá. Habrá que esperar al siguiente arco argumental para ver como evoluciona la serie pero de momento Lemire aun tiene mucho que demostrar en esta serie para olvidar el trabajo de su predecesor.

sábado, 16 de abril de 2016

Reseñas. Confesiones a Alá

Ponent Mon nos presenta una interesante propuesta firmada por Eddy Simon y Marie Avril, a partir de la novela homónima de Saphia Azzeddinne, en la que asistiremos al viaje físico y espiritual de Jbara, una joven muchacha marroquí quien buscará su lugar en un mundo hostil para una mujer sola como ella pero que contará con su inquebrantable determinación y su incondicional fe en Alá.


Podéis leer la reseña completa en Zona Negativa.